lunes, 2 de mayo de 2011

Hablar ayuda.

Vaya, vaya, ha habido movimiento y mucho feedback desde la última vez que escribí... Me gusta saber que no estoy sola en esta situación, aunque sea egoísta decirlo.

En fin, si os estábais preguntando si ya he dejado al susodicho o no... Pues no, sigo con él. Ahhh... cosas de la vida y del amor...

En el post anterior me preguntaba dónde está el límite porque por mucho que quieras a una persona, la convivencia lo cambia todo y si no hay cosas en común es difícil de sobrevivir.

Pero hablar ayuda. Y si se habla con la persona con la que se tiene el problema, ¡aún más!

Resulta que nunca habíamos tocado el tema. Yo se lo había cascado todo a Audrey, lo había puesto por escrito aquí pero ni mú a él...

Hasta que llegó LA BRONCA. Bueno, a decir verdad, una de ellas. Normalmente, y durante los más de 5 años que llevamos juntos, no he sido capaz de discutir. Me bloqueo. Literalmente mi garganta se hace un nudo y soy incapaz de articular palabra. Con lo cual, me siento impotente y me pongo a llorar. En lugar de Amparo podría llamarme Magdalena y haría más justicia a mi persona.

Pero Ese Día el universo debió decidir que ya era mi turno de abrir la boca y vaya si lo hice... Y al final, de muy buenas maneras llegamos a la conclusión de que los dos sentimos exactamente lo mismo: que hemos perdido la chispa. El uno por el otro nos hemos dejado llevar por una rutina que se retroalimenta en un círculo vicioso interminable. Pero es recuperable.

Hemos quedado en que no queremos separarnos, queremos (seguir) luchando, reconquistarnos y desafiar la teoría de las afinidades.

Yo cocino menos y hago más deporte (no, todavía no se nota). Él cocina más y me ayuda mucho a ponerme las pilas con la casa y se ha comprometido a venir de paseo conmigo (siempre y cuando fijemos un objetivo previo, por ejemplo, vamos a ir a X sitio, para no deambular sin rumbo y que se ralle).








Pues eso, que hablar ayuda.

Pronto más y espero que mejor!

lunes, 28 de febrero de 2011

¿Dónde está el límite?

(Escribe Amparo)

No hablo de límite de aguante, sino el límite de afinidad. Hasta qué punto puedes estar con alguien con quien no compartes más que la cama y algunas risas. Ah, y ahora el trabajo, porque como idiota, vas y le consigues una entrevista en tu empresa y tu jefe, que es tan bueno, va y le coge.

Pero veamos, llega el fin de semana y a ver si encontráis las 7 diferencias...

Mi plan del fin de semana:
- Sábado por la mañana: Compra y preparar la comida
- Sábado por la tarde: Supermercado (+ compra) y limpieza + bloggear
- Sábado por la noche: Preparar la cena, peli en casa y, de vez en cuando, muuuuy de vez en cuando, salir a tomar algo
- Domingo por la mañana: Limpieza + preparar la comida
- Domingo por la tarde: o vaguear en casa o vaguear en casa de mis padres

El suyo:
- Sábado por la mañana: O dormir o jugar a futbol
- Sábado por la tarde: Ver los partidos de la liga inglesa
- Sábado por la noche: Terminar de ver los resúmenes de futbol de todas las ligas del mundo + Peli en casa
- Domingo por la mañana: O dormir o matarse en el gimnasio
- Domingo por la tarde: Ver más partidos de futbol o echar la siesta

¿¿¿???

Vale, de vez en cuando le da la vena de limpiar y entonces es peor que yo, peeeero limpia lo suyo! En fin, la casa nunca está como a mí me gustaría que estuviera (que sería poder recibir a mi señora Madre en cualquier momento) pero ese no es el gran problema.

El gran problema es ¿qué coño hacemos juntos? ¿Qué tenemos en común?

Si a mí me apetece pasar un finde fuera, la pega es el dinero (recién acaba de empezar a currar y gana menos que yo, con lo que siempre va corto de pasta).

Si a mí me apetece dar un paseo, la pega es que se aburre, no le gusta caminar por caminar.

Si a mí me apetece invitar a amigos a casa, puedo hacerlo pero sé que va a ser un antisocial que se va a quedar en el sofá espachurrao con su ordenador y los cascos (viendo o leyendo futbol, claro está).

Si le digo de salir con mis amigos, entonces también se aburre porque todo el mundo habla a la vez y bla bla bla...

En fin, que si salgo, salgo sola. Siempre.

Luego veo parejas por ahí que hacen cosas juntos y yo pienso "Joooo". O lo peor! Conozco a un tío con el que tengo un montón de afinidades y ya empiezan las comparaciones, que como siempre son odiosas me dejan confundida. Si lo comparo tanto, ¿no debería cambiarlo?

En 5 años he tenido conexiones mágicas, de esas que te dejan mariposas en el estómago, con al menos 5 tíos, así a bote pronto. Eso no significa que me enamorara de esos tíos, pero sí hubo una chispa que con él me falta.

Y no sé cómo he llegado a este punto. Él no sospecha nada, yo nunca le he reprochado nada (porque ya desde el principio sabía cómo era, las cartas estaban sobre la mesa y yo aposté por ellas). No me siento capaz de dejarle, pero fantaseo con encontrar a alguien con quien compartir más. Salir, pasear, viajar...

¿Dónde está el límite?

viernes, 2 de octubre de 2009

Buff..


Qué tal chicas? Esto está más muerto que muerto!!! No sé si es porque Amparo prepara un nuevo blog, porque ha vuelto la rutina a nuestras vidas, porque el otoño ya está aquí.. ( aunque por temperatura no lo parezca ) no sé.
Después de un domingo de p.pena por culpa de una celebración que ya pintaba mal y que acabó siendo lo peor ( prometo un post sobre este acontecimiento y la fe.. pista: va relacionado con la religión), la semana no ha ido mejor.
Volví a mis clases de alemán, donde hace dos años conocí a tres personas que me han aportado muchísimo y que considero buenas amigas. Pero esta vez fui sola. Dos de ellas repiten y la que pasó de curso, pasa a vivir a Londres ( vaya por dios..) a vivir durante dos largos años. Me sentí extraña, desubicada y melancólica. Un curso difícil, con muuuchas exposiciones orales ( me dan pánico ) y con esa sensación de vacío en el cuerpo.
Se acabó el horario de verano, es decir, los jueves vuelvo a trabajar por las tardes y el viernes se alarga un cuarto de hora más. Para colmo hemos tenido reunión en la oficina, para taladrarnos, una vez más, con la mala situación del sector, del país y de su madre. No me gusta oir estas cosas por mucho que nuestro Súper Coco ( el director ) sea una de las personas más optimistas y entusiastas que he llegado a conocer jamás. Aunque sepa que me valoran, que por ellos me quedaba para siempre, no se me va de la cabeza que el mío, es un trabajo temporal. Y me tranquiliza bastante.
El broche final de la semana son las constantes peleas/ discusiones con mis padres. Que si no ahorro, que si como demasiado, que si me estoy engordando, que si me mire al espejo ( nota al pie: mi jefa dice que no como nada, que no entiende como engordo ¿?¿?¿?¿? ), que si me plantee otros objetivos en la vida.. a lo que a esto último exploté con mi madre. La discusión fue tremenda. Dije la verdad: que mi objetivo primordial en la vida no era ni casarme ni tener hijos, que simplemente era ser feliz y saber batallar todo lo que viniera. Que, obviamente, quería vivir en BCN, que no me daba para irme sola y que no me iban a conceder a mi una hipoteca ni de coña. A lo que dije que para las cosas importantes había estado sola y que cuando he tenido un problema, lo he arreglado yo. Y estoy cansada.. de discutir por las mismas cosas, de tener que poner buena cara cenando, y que todo me parezca bien, de recibir broncas por quejarme y de oirlos chillar / hablar alto a partir de las 22.30-23h ( hora en la que NECESITO calma absoluta).
Así que nada, hoy, como cada viernes, cenaré con mis amigas, quizás saldré ( no tengo ganas) y.. mañana será sábado y pasado domingo y pasado lunes..
Necesito metas nuevas, pero originales, de esas que sólo se me ocurrían a mi.. y no las que quiere mi madre.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El hombre perfecto I

¡Hola a todas!

Qué tal el finde? Amparo, ya veo que hoy no es un gran día. Si te sirve de consuelo, el cielo de mi pueblo también está gris...

Bueno, tengo una pregunta para vosotras: ¿Habéis hecho alguna vez una lista con todas las características que os gustaría que tuviese vuestro hombre perfecto? Que pregunta más idiota, seguramente sí. Pues bien, yo no, nunca. De hecho voy a empezarla ahora, y no porque me haya entrado un brote quinceañero, sinó porque algunos budistas lo utilizan como herramienta para trabajar ciertos aspectos de la persona.

¡Luego os cuento!

Personas que no quiero a mi alrededor

Hoy es uno de esos días en que la alegría de los demás te da rabia. Te levantas de mal humor, nada consigue hacerte sonreír y el hecho de que el cielo vuelva a estar gris no ayuda.

Aclaro lo de que la alegría de los demás te da rabia. No es que no seas capaz de alegrarte por la gente a la que quieres, pero hay personas a las que no quieres ver, y verlas reírse y alborotar te ensombrece aún más.

Es el caso de mi ex compañera de piso. Año y medio viviendo juntas y ahora no puedo con ella. Todavía es compañera de trabajo y sólo quiero perderla de vista. Sus detalles son tan feos... No es lo que hace o deja de hacer, es la forma en que hace esas cosas. La ridiculez de sus actos. El creer que tiene derecho a todo por encima del resto. Por eso no la echo de menos. Porque ella tampoco me echa de menos y ya me ha demostrado que la amistad que nos unía no era más que pura conveniencia. Que vende su amor a personas cool y que yo no lo soy.

Yo no seré cool, pero que te den. No necesito a gente falsa como tú a mi lado.

viernes, 11 de septiembre de 2009

28

La edad que cumplí ayer..
La edad que cambiará mi vida? Eso es lo que pienso cada cumpleaños, y de hecho, no me equivoco.. cambia mi vida ( y la de todos ) cada año que pasa.
He de decir que fue una noche memorable. El día pasó trabajando y con un vermut-sorpresa preparado por mis compañeros de oficina, me sentí afortunada, agradecida e ilusionada. La noche empezó con una cena en un restaurante del centro de mi ciudad, para luego ir a el bar de siempre y la discoteca de siempre y acabar desayunando en uno de mis bares favoritos de Bcn, cacaolat, agua y croissant de chocolate. Eso no fue lo especial. Lo verdaderamente maravilloso es que estaban CASI todos mis amigos: nuevas adquisiciones, las primeras del instituto, mis compañeros de fe y todos estaban allí: relajados, contentos, riendo, protestando, arreglando el mundo..
En el bar no podía dejar de mirar a cada uno. Ver sus reacciones, saber que, en algunos casos, esta fecha es de las pocas que hace que salgan toda la noche de fiesta. Volví a darme cuenta de que sin ellos, no sería nada de lo que soy. Cada uno ha aportado a mi persona una cualidad diferente. Y aunque a veces me haya enfadado con ellos, les haya criticado, me hayan sacado de quicio, me hayan hecho llorar, sé que los ratos en los que he sido realmente feliz, han estado conmigo.
Merece la pena mencionar aparte ( y tendrá un post especial..) el momento despechado de la noche. Curiosamente, no fue protagonizado por mi. Pero hizo que me diera cuenta de que, aunque estemos sol@s ( la mayoría de la mesa..), somos valientes y cada un@ ha afrontado todo lo que le ha llegado con fuerza y coraje. Y hemos sobrevivido. Y seguimos siendo nosotr@s. Y me siento orgullosa de tod@s ellos. Y somos felices a nuestra manera.
Pues eso. Que, a pesar de todo, SOY FELIZ. Se necesita algo más?
Amparo, te eché de menos.

Being Erica - Yo también necesito terapia

Te guste o no la ciencia ficción, tienes que ver esta serie. No es Sex and the City, no hay outfits increíbles ni Manolo Blahnik, pero es un reflejo de nosotras mismas. Nuestros miedos, inseguridades, valores y esperanzas.

Being Erica es being Audrey, being Yo, being Amparo... Cuando ves que los años pasan y que todavía estás esperando que pase algo realmente bueno o especial en tu vida, que progreses, que mires atrás y hayas evolucionado. Y te dices a ti misma que todavía tienes mucho tiempo por delante, mientras el tiempo vuela.

Os resumo muy brevemente el argumento de la serie. Erica Strange, 32 años, trabajo medianamente cualificado, soltera. Su terapeuta es un tanto especial: Cuando ella entra en la consulta le otorga la posibilidad de volver al pasado e intentar arreglar errores de los que está arrepentida. En ocasiones no son errores que Erica identifique, sino situaciones que determinaron de forma definitiva en su forma de ser y en sus elecciones actuales.

Ayer terminé de ver la primera temporada (la segunda se estrena en dos semanas) y lloré... mucho... Vale, igual estaba sensible, pero el último episodio me tocó la fibra.

En fin, no iba a hablar de ese capítulo, sino del anterior. Capítulo 12: Erica, the vampire slayer. En él la protagonista se ve obligada a salir de su caparazón y dejar de pensar lo que pueden pensar de ella el resto de mortales. Si tan solo pudiera hacerlo yo más a menudo... He vivido (y en muchos aspectos sigo haciéndolo) a la sombra de los pensamientos de la gente. No me refiero a mis padres, si no a gente de fuera de mi familia.

Desde que recuerdo, siempre he actuado en función de la imagen que me gustaría que tuvieran de mí Fulanito o Menganita. En cierta manera esto ha determinado mi YO, tal y como vosotras conocéis. Y ahora, tantos años después, es dificil cambiar eso. Es dificil para mí ver un vestido y no imaginar cómo me verán ciertos individuos. Y quien dice un vestido, dice reírse, dice hablar y dar su propia opinión...

A mí también me gustaria hacer esa terapia, volver atrás, al primer día en el que dejé que las opiniones ajenas me influenciaran y tratar de ser yo misma.
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